Durante las últimas 40 horas he hecho grandes esfuerzos por controlar mis impulsos; pero mi desesperación ha llegado a tal grado que quisiera “volar” hasta donde se encuentre Carlos Slim y restregarle en su cara el severo daño que le ha ocasionado a mis emociones.
“¿Y ahora qué mosca le habrá picado a Nieves?”, se han de preguntar ustedes. Fácil y sencillo: La carencia de Internet. ¡Tanto tiempo sin servicio!; y aunque han pasado tan solo 40 horas a mi me parece que han sido 40 siglos.
Y efectivamente, la falta de Internet me tiene al borde del desquicio. ¿Y para qué negarlo?, pues he de confesar que he estado a punto de patear el Módem, arrojar esta pantalla contra la pared y darme de topes en el barandal.
En verdad nunca pensé que el uso de Internet me causara una adicción; y el no poder navegar para conocer las novedades del día, chatear por el facebook y escuchar música por Youtube, me está causando un fuerte desequilibrio emocional.
Creo que han sido como 45 mil 785 llamadas telefónicas – y conste que no me gusta exagerar eh – las que he hecho a Telmex para reportar el caso y ya hasta me aprendí de memoria los nombres de sus 23 mil 435 asistentes comisionados a Infinitum, pero hasta ahorita no han podido restablecer el servicio.
Sostienen los empleados de este señor que se cree el hombre más rico del mundo – me refiero a Carlos Slim -, que existe una falla masiva en la región y que les otorguemos un plazo de 72 horas para resolver el desperfecto, pero yo en realidad ya empiezo a dudar y esto está ocasionando que aumenten mis tensiones, se me dispare el azúcar y se alborote mi úlcera.
“Relax, relax”, sugiere mi hijo Cesarín. Tendré que hacerle caso. De lo contrario no se extrañen verme pronto en el hospital psiquiátrico de Zapopan.
























Discussion about this post