JALA.- El Señor de Acatique es una escultura de un Cristo Sangrante, muy querida y venerada, por lo que la población de Jala participó en la recepción la madrugada del Miércoles 1 de Abril.
La imagen es traída desde la lejana comunidad de El Ciruelo, ubicada en la margen izquierda del Río Santiago, a una distancia de nueve horas aproximadamente, a pie o a caballo. El traslado del Señor de Acatique, se hace con mucha formalidad, como si tratara ya no de un acto religioso, sino de un asunto público.
A esta celebración religiosa se unió el diputado Carlos Carrillo Rodríguez, quien acompañó a una gran comitiva integrada por hombres y mujeres jóvenes quienes hicieron el traslado envolviendo la escultura entre paños hechos ex profeso para esa ocasión y con los mayores cuidados, a fin de que el sol no le ocasione daño alguno.
Llegaron con él hasta un lugar en las cercanas alturas de Jala, llamado “Taqueixta”, a donde ocurre gran cantidad de personas a esperarlo para velarlo. Se lleva comida, antojitos, tamales, menudo, para recibir a la comitiva con música y cohetes.
En la mañana del miércoles se le preparó una ermita, Ahí se quedó unas horas, y ya por la tarde, entre una multitud de devotos, se le llevó hasta una antigua capilla llamada Talpitas, que se localiza en el barrio de San Juan, entre un desfile de penitentes que pagan mandas de diverso tipo.
Como todas las imágenes milagrosas y veneradas, que se respete en México, ésta, tiene su Leyenda: Se cuenta que en una de las grandes crecientes del río venia el Crucifijo flotando entre las broncas aguas, y que al llegar precisamente frente a un antiguo poblado llamado Acatique, se detuvo en la corriente y hasta que decreció la fuerza los nativos
pudieron rescatarlo, lo que se interpretó como señal divina de que Cristo debía quedar en esa comunidad.
Carlos Carrillo nos comenta que desde hace muchos años el objetivo principal de traer esta imagen es que participe en la procesión de Cristo, que se desarrolla el Jueves Santo.
“El Santito”, como le dice la gente a la escultura de Cristo, permanecerá en Jala después de la Semana Santa hasta el día 30 de Abril, ya que el treinta de Mayo debe estar en su santuario.
Durante el tiempo que pasa en Jala, es objeto de veneración ya que todos los días se organizan veladas en su honor; con música, cohetes y a los asistentes se les obsequian tamales.
























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