Un evento que unió a la comunidad entre aromas, recuerdos y alegría.
VALLE VERDE.
El primero de noviembre, la plaza principal de Valle Verde se llenó de vida, de colores y del inconfundible aroma al pan recién horneado.
La presidenta del Comité de Acción Ciudadana, Lourdes Dueñas, junto con su equipo de trabajo, logró algo más que una fiesta: un encuentro de comunidad, de tradición y de orgullo local.
La gente coincide en que esta experiencia debe repetirse cada año hasta convertirse en una verdadera tradición de Valle Verde.
Entre los participantes, destacó Miriam, representante de la Panadería San Francisco, quien conquistó al jurado con un pan de muerto de sabor auténtico y textura perfecta.
Su esfuerzo fue reconocido con el primer lugar, premio que le fue entregado por el chef Efraín Bernal, propietario del restaurante El Piloncillo, quien además fungió como jurado calificador.
Pero el sabor no fue el único protagonista. En el concurso de catrinas, la creatividad y el porte de Edith, reina de Marquesado, la hicieron acreedora del primer lugar, mientras que en el concurso de altares, la primaria Jesús García se llevó los aplausos y el reconocimiento principal.
Los premios fueron entregados por Alejandro Daniel Becerra y Teresita García, en representación de don Alberto García, director de la Banda Móvil.
El balance general fue más que positivo. El Festival del Pan de Muertos de Valle Verde no solo dejó un buen sabor de boca, sino también la certeza de que cuando hay unión, trabajo y amor por las tradiciones, los pueblos florecen con el alma.
























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