
¿Qué es lo que pasará por la mente del inculpado Tomás Rodríguez en estos momentos? ¿Estará durmiendo bien? Difícilmente puede alguien dormir en un centro penitenciario como el Venustiano Carranza, hacinado de convictos.
Tal vez aún dude que en poco tiempo podrá salir bajo fianza, como le aseguran sus abogados. Teme que el proceso judicial se vea influenciado por la presión social que está ejerciendo buena parte de la comunidad en Ixtlán.
Sabe que el delito de abandono de personas, contemplado en el artículo 341 del Código Penal Sutantivo, y por el que se le acusa, le da para “librarla”, aunque se le añadan las agravantes de su responsabilidad como funcionario público.
No está allí por homicidio. No se le ha podido comprobar la violación. Afuera lo esperan amigos y familiares, pero también el reproche, los señalamientos y una mala reputación.
Así es la justicia y la injusticia vista desde el registro histórico, desde el veleidoso escrutinio que hace la sociedad en casos que son difíciles de esclarecer.























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