REGIÓN SUR.- Uno de los fieles clientes de la comida china era Anita, quien radica en Ahuacatlán. Esta señora que vive en el barrio del Chiquilichi no dejaba pasar la oportunidad de comprar sushi y otros platillos orientales cuando iba de compras a Ixtlán o a Tepic; sin embargo, a raíz de los reportajes que dan cuenta de la clausura de varios restaurantes en Tijuana por cocinar con carne de perro, asegura que jamás volverá a hacerlo.
Por otro lado, una vecina de ella con domicilio en la colonia Demetrio Vallejo, le participó que recientemente acababa de comer en un restaurante de comida china en Ixtlán, y que le pareció que sigue estando igual de sabrosa.
— Yo voy a seguir comiendo — le dijo en esta plática que ocurrió en el centro de Ahuacatlán –.
Y añadió: “Si nos comemos la carne de puerco y de res, por qué vamos a renegar de la de perro. Es lo mismo, replicó”.
Otros comentarios que se escuchan por la calle sobre el tema, es que la comida que se sirve en los restaurantes de comida “china” son muy económicos, y que eso, y los contratiempos que a veces surgen, son factores para acudir a este tipo de bufé que en las últimas fechas han sufrido una baja en las ventas de hasta el 50 %.
Para muchos resulta extraño que la carne que allí se vende, sobre todo cuando se dice que es de pollo, sea tan grasosa, chiclosa y diminuta. Algunos aseguran que es carne de conejo. Pero lo más suspicaces creen que puede ser gato o perro. Lo más seguro es que, ¡quién sabe!
























Discussion about this post