¿Han notado que la gente ya no se impresiona tan fácilmente? A veces pienso en por qué la sociedad actual ya no parece interesada en nada. No se dan cuenta que hay un hermoso cielo azul sobre sus cabezas, ni tampoco les interesa pensar en lo maravilloso que sería el poder montar en esas nubes que parecen de algodón.
Sólo van caminando con la mirada perdida, sumidos en sus pensamientos y en sus problemas, escribiendo con sus celulares, quizá pensando en la pasión que desbocan con sus jóvenes amantes o tal vez en que no tienen dinero y necesitan pagar sus deudas (mantener a la familia cada vez es más difícil), o bien sufriendo por qué no encuentran empleo.
Pero no ven que justo enfrente de ellos se está posando un atardecer espléndido, que si tan solo voltearan un poco a su derecha verían cómo el sol se convierte en uno con las montañas, cómo hacen un concierto de luces que excita a los ojos haciéndoles recordar que la grandeza de Dios va más allá de unas cuantas palabras. Si sólo lo vieran, si sólo se dieran la oportunidad de ser testigos de uno de los espectáculos más enternecedores que la naturaleza les puede dar.
Pero no; sólo pasan caminando, quejándose de que ya es tarde y no llegaron a tiempo a su cita. Otros van tan de prisa que ni siquiera ven a las personas de su alrededor, ni se dan cuenta de los pequeños detalles que los rodean. ¡Vamos!, ni siquiera disfrutan su recorrido.
¡Hagámos un trato!: Seamos como turistas en nuestra propia ciudad, caminemos por las calles sin celulares a la mano, sin música que nos interrumpa, sólo nosotros con nuestra conciencia, y admiremos lo que nos rodea, la belleza de un atardecer, la maravilla de la arquitectura de esos viejos edificios que increíblemente aún se encuentran de pie.
Dejémonos sorprender por esa pequeña flor que crece con todas sus fuerzas en esa tierra casi yerma y que no se rinde, aprendamos a valorar la sutileza del viento que acaricia nuestra alma, sonriamos amablemente a la gente que cruza por nuestro camino. Tal vez tu sonrisa le alegre el día a alguien que no lo pasó tan bien.
Seamos corteses con quienes nos rodean y apreciemos la vida con calma, ya que la vida es muy corta como para ir corriendo todo el tiempo. Hay tiempo, para todo hay tiempo. Nunca es tarde, disfruta de un día en calma, no te presiones, recuerda que para todo existen soluciones. Así que disfruta los momentos maravillosos de cada día, como el estar en casa recostado o en familia, o salir a pasear tranquilamente. Total, los problemas siempre van a existir.
Te recomiendo que camines tranquilo, pero con seguridad. Verás que, cuando lo intentes, tus problemas empezarán a desaparecer, comenzarás a ver las respuestas a tus dudas. Vive tranquilo y pleno, deja la preocupación para después. Ve con tu familia, abrázala, diles que los amas y que son lo mejor que jamás te ha pasado en la vida. Aprende a reconocer tus errores y sé franco con los que quieres. Ama intensamente y, sobre todo, sé feliz.
Aún hay muchas cosas por las cuales sorprendernos, y vivir, mi amigo, es la más grande de todas las sorpresas.
























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