En realidad no sé cómo podría dirigirme a ti. Ganaste las elecciones y quizás deba hablarte de “usted”. O, ¿prefieres que te siga llamando por tu nombre? Tú dímelo; seré respetuoso de tu decisión.
Y bueno el susto ya pasó y tu recompensa será la silla presidencial. El próximo 17 de septiembre rendirás protesta, pero a partir de ese momento y si en verdad eres consecuente con lo que tantas veces afirmaste en campaña, deberás desde ese instante despojarte de tus colores partidistas para encascarte la camiseta del pueblo.
Sé perfectamente que desembolsaste tus buenos pesos para difundir tu imagen y tu proyecto de gobierno. Tu campaña obviamente dio resultados. Lograste convencer a una buena parte de la ciudadanía y te impusiste a tus adversarios políticos; pero por favor ¡Ni se te ocurra desviar dinero del erario público para recuperar lo que invertiste! ¡Nooooooo!; cometerías un error gravísimo. Además sería un robo y supongo que no te gustaría que te tacharan de ratero, ¿Verdad?
Me gustaría sugerirte también que regresaras a las comunidades, a los barrios y colonias de tu ciudad. ¡Cuánto me gustaría verte realizando visitas domiciliarias! Creo que es tu obligación agradecer personalmente el apoyo que recibiste el domingo 06 de julio.
Lo ideal sería también que continúes en comunicación directa con tu pueblo para que te des cuenta de sus necesidades, las cuales por cierto son muchas. Ojalá y lo hagas en conjunto con tus compañeros regidores. ¡Ah!, creo que es por demás proponerte que deseches cualquier revanchismo político; porque al interior del Cabildo habrá ediles que disienten de tu filiación partidista. Respétalos, escucha sus opiniones y apoya todo aquello que signifique beneficios.
Te lo anticipo nuevamente y lee muy bien lo que enseguida plasmo: Vas a recibir un Ayuntamiento con muchas deudas. Por eso tienes qué planear muy bien tus gastos, equilibrar las finanzas y casi te puedo asegurar que no podrás arrancar sin recurrir a empréstitos.
¿Te confieso algo?, ¡Cuánto me preocupa la conformación de tu gabinete! Sé que se te han acercado miles de personas solicitándote un cargo, un empleo. Obvio, no va a alcanzar para todos y de seguro dejarás resentidos a muchos y hasta van a decir que se equivocaron contigo.
¿Sabes? he visto que cada vez se incrementa más la nómina. Ocurre cada tres años. ¡Ojalá y que esta vez no suceda! Lejos de ello te sugeriría que redujeras no solo la nómina, sino también los salarios.
Oye, he observado también que hay algunos trabajadores que desean perpetuarse en la administración. Los vi en tu campaña y los miré también colaborando en otras administraciones. Algunos de ellos llevan ya ¡seis años ostentando un cargo en el quehacer municipal!, ¡Tú crees que sería justo volverlos a emplear otros tres años! ¡Noooo!, ¡Claro que no! Además varios de ellos ni siquiera devengan su salario. ¿Quieres nombres? Te lo dejo de tarea.
Insisto. Seguí muy de cerca tu campaña. Te escuché asumir compromisos. Empeñaste tu palabra. Ahora no se vale que te eches para atrás, muy mal te verías. No hay pretextos. Compromisos son compromisos y tienes qué cumplirlos. Yo estaré atento a todas tus acciones. Es mi deber hacerlo. Por ahora me despido deseándote lo mejor. Hasta pronto.
























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