Empezaba a arreciar el calor cuando nos adentramos en el consultorio del doctor Arturo Camarena. Esta vez el tiempo estaba de nuestro lado. Nada de presiones. Los asuntos pendientes que durante esa mañana tuvimos en la clínica uno del seguro social habían quedado resueltos. Por eso no objetamos la espera.
De todas formas no esperamos más de diez minutos. Pronto pudimos estrechar la mano del doctor Camarena quien amablemente y con ese estilo franco, campirano y abierto nos invitó a pasar. La chirigota se entremezcló en esta conversación haciendo más ameno el encuentro…
En realidad teníamos muchos deseos de saludar a este hombre al que conocimos hace ya alrededor de dos lustros por conducto de mi extinto patrón, Edgar Arellano Ontiveros. Creí erróneamente que me toparía con un rostro y una figura demacrada; pero no. El semblante de este reconocido galeno con especialidad en oftalmología, categóricamente desmintió la hipótesis y en lugar de ello vimos a un persona aparentemente sana y con una actitud en extremo optimista, alegre, sencilla y abierta.
Hablamos de una y mil cosas, pero el punto central, sin temor a equivocarme, giró en torno a una de las enfermedades más complicadas que actualmente amenaza a los seres humanos: La insuficiencia renal, crónica y aguda, la cual por cierto avanza a pasos agigantados afectando lo mismo a adultos que a jóvenes y niños; hombres y mujeres.
El doctor Camarena nos ilustró, nos orientó, nos aconsejó y nos dio algunos tips relacionados con las medidas preventivas que se deben asumir para la insuficiencia renal. Pero para aprovechar también el momento le solicitamos un examen de la vista. Así reiteramos su grado de sapiencia y profesionalismo en el tratamiento de los ojos. Sin duda alguna el doctor Camarena es uno de los mejores oftalmólogos de Nayarit, pero también comprobamos que es además un esposo amoroso y un padre ejemplar.
En su mismo consultorio tuvimos la oportunidad de saludar y de conversar también con su amable esposa, la cual a su vez irradia mucha elegancia, además de ser extremadamente atenta y amable.
¡Sorpresa!…. Sí, realmente fue una sorpresa bastante agradable conocer y saludar a su hija Alejandra…. Alejandra Camarena, una mujer cuya inteligencia salta a la vista; una hembra que posee una sonrisa encantadora, segura de sí misma y emprendedora en grado superlativo.
Conocimos parte de su vida – de Alejandra – y durante la conversación pudimos apreciar a leguas su talento nato en todas las expresiones artísticas, más aun en las artes escénicas, en el teatro, como productora y actriz, como promotora cultural, y en fin.
Con ella establecimos el compromiso de dialogar más a fondo sobre su trayectoria profesional, lo cual pensamos cumplir muy pronto, ¡Claro que sí!
Después de casi una hora nos despedimos del doctor Camarena, de su esposa y de Alejandra con una satisfacción enorme y con los deseos de volver muy pronto. Su amistad, debo decirlo, llena de orgullo a mi familia.
























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