Cada vez hay mas aficionados al canto, con pistas musicales.
IXTLÁN DEL RÍO.
La fiebre del karaoke en Ixtlán va en aumento. Cada semana, más y más aficionados al canto deciden reunirse para vivir una tarde–noche bohemia. Una noche de fraternidad, de desahogo… y de buena voz cuando se puede.
Grupos como “Voces de Karaoke” o el que impulsa el ingeniero Carlos Tozcano se organizan sábado tras sábado. Cada quien por su lado, sí, pero con el mismo propósito: cantar, compartir y sacar a luz el talento que traen guardado. Y vaya que lo tienen.
A cada reunión llegan invitados especiales. Gente que se anima. Gente que quiere probar suerte con una pista musical. Gente que canta como si estuviera en el Auditorio Nacional… aunque esté en una terraza, en un patio o en un salón sencillo.
Lo bonito es la unidad. La fraternidad interna. Ese ambiente suave, relajado, que se disfruta con un tequila en mano o con una bebida caliente según la ocasión.

A veces también hay bocadillos, porque cantar con el estómago vacío nunca ha sido buena idea, como el arroz con leche que se ofreció el pasado sábado, con los amigos de “Voces del karaoke”.
Y cuando cada quien toma el micrófono, el sentimiento aflora. Sale lo que se ha guardado en la semana. La nostalgia. La alegría. El estrés que se acumuló entre el trabajo y las prisas.
El karaoke se vuelve entonces una terapia sencilla. Un respiro. Un momento para recargar pilas antes del trajín que viene.
Porque en Ixtlán, cantar no es solo cantar. Es convivir. Es sanar. Es sentirse acompañado.
Y eso, más que afinación perfecta, es lo que llena el alma.






















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