
- En el limón, en el maíz o en la ganadería, la gente tiene una oportunidad para emplearse.
AHUACATLÁN.- Entre la una y dos de la tarde una cuadrilla de hombres y mujeres salen de entre los árboles de limón que se ubican al pie del Ceboruco. Sus chascarrillos y el talante jovial con que se trepan a las camionetas denotan el desahogo por un día más de arduo trabajo.
Su ropa informal, con pantalones de mezclilla, camisa de manga larga, botas y paliacate los identifica de otros labriegos que muy cerca de allí siembran sus tierras.
En las últimas semanas las actividades agrícolas van en aumento. El corte de limón es una buena oportunidad para quienes no tienen empleo fijo. En esta temporada las amas de casa también pizcan limón para ayudar a la economía familiar.
Los ganaderos también gozan del temporal. En cualquier lugar hay suficiente arbusto para que sus bestias pasten. Sin embargo hay muchos de éstos que irresponsablemente dejan libres el ganado y éste, inofensivamente, ya ha causado destrozos. No se diga del peligro que implica para los automovilistas el toparse con un animal.
En fin, son tiempos del trajín agreste. Campesinos y ganaderos dan vida al pueblo de Ahuacatlán.























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