IXTLÁN DEL RÍO. – De complexión delgada, barba tupida pero bien vestido, Cristian “N” tiene una obsesión: quiere a toda costa tramitar su credencial de elector. Sin embargo no parece hilvanar muy bien sus ideas. Cree que cualquier persona lo va a ayudar a obtener ese documento.Confunde sus ideas. Mezcla una cosa con otra. Aborda algún tema pero a los pocos instantes pronuncia disparates, aunque es obvio que no lo hace con dolo y ni tampoco se ve que quiera causar daño a nadie.
Cristian fue encontrado en días recientes divagando por estos lares; sin comer, sin techo o un lugar donde dormir. Lo rescataron los paramédicos de la Cruz Roja y de ahí fue conducido a las instalaciones del “Albergue Obsidiana A. C.”. Ahí se le brindó cobijo, cama y alimentos.
Ayer dejó por unas horas ese recinto buscando tramitar su credencia de elector. Lo acompañó uno de los encargados de este albergue; más que nada para vigilarlo, cuidarlo y protegerlo.
Cristian nació en algún lugar de los Estados Unidos, hijo de padres mexicanos, originarios de Jalisco, pero las malas amistadas y la mala educación lo condujeron a
caminos equivocados. Consumió drogas y estuvo varias veces recluido en la cárcel.
Dice que fue deportado y trasladado a Guadalajara. Aunque es claro que a los estadounidenses no se les puede deportar. Sin embargo en la capital tapatía fue internado en un Centro de Rehabilitación, pero sus padres dejaron de pagar las cuotas y fue echado a la calle.
A partir de entonces se dedicó a vagar sin rumbo fijo, y fue así como “cayó” a Ixtlán del Río, siendo amparado por los encargados del Albergue Obsidiana, los cuales por cierto ya se contactaron con sus padres para comunicarles que está en buenas manos y que se encuentra bien en términos generales, aunque sus facultades no están “al cien”.






















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